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Edad Antigua

Poco a poco la población indígena aprende a convivir con las innovaciones que aportan los inmigrantes indoeuropeos y la integración cultural da lugar a la cultura ibérica representada por los ilergetes (Adahuesca, Azlor, El Grado, Ilche, Laluenga, Naval, Olvena, Salas Altas).

El pueblo de los Ilergetes, procedentes de Tarragona, hacia el año 600 centra sus núcleos en Lérida y Huesca. Por el norte llegan hasta la Jacetania y por el sur hasta los Monegros y Alcubierre. Este es el pueblo más militarizado y por ello el más resistente a Roma y proclive al levantamiento en contra de su dominación.

Durante seiscientos años los indígenas se van vinculando lentamente a la cultura romana, fruto de cuya civilización son los restos de calzadas (El Grado, Montesa), puentes (Abiego, Alquézar, El Grado, Olvena), villas (Castillazuelo, Costean, Estada, Laperdiguera, Salas Bajas) y obras hidráulicas. Esta infraestructura será explotada por los habitantes de la "Terra Barbotana" durante la etapa Hispanovisigoda.