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San Gil Abad

San Gil o Egidio significa "El Protegido o Defendido" en latín o "cabrito" en griego. Se supone que era de origen griego y vivió entre los siglos VI y VII. Tras una peregrinación a Roma, se dirigió al mediodía de Francia, al valle del Ródano, donde en Arles se hizo religioso. Posteriormente se retiró a un bosque no lejos de Nimes, y allí vivió como ermitaño hasta fundar un monasterio, hoy Saint-Giles-du-Gard, famosa etapa en los caminos de Santiago y de Roma, del que fue abad.

Imposible saber lo que hay de cierto en esta historia que la Leyenda Dorada adornó infinitamente en la Baja Edad Media, cuando San Gil era uno de los santos más populares de toda Europa (llevaban su nombre muchas iglesias de Francia, sobre todo del sur, de España y de Italia, pero también de Austria, incluso de Inglaterra y Escocia, la misma catedral de Edimburgo y en la Cracovia polaca).

San Giler

Los hechos que se le atribuyen son de una delicada belleza, como el tradicional relato de la cierva perseguida por cazadores y a la que protege a costa de ser herido él mismo. O el de los tres lirios que florecen en un yermo, disipando sus dudas acerca de la virginidad perpetua de María.

Pero hay más, San Gil, según se creyó, era el único santo a quien podía invocarse con la certeza de que los pecados se perdonaban, siempre que el pecador se arrepintiese y viera propósito de enmienda. Trento se alarmó ante tan singular prerrogativa que parecía declarar prescindible la confesión oral.

No hay que exagerar, pero san Gil es un santo tan comprensivo, tan cristiano en su misericordia, que pueden expresarse ciertas derivaciones de su culto. Es el abogado de los pecadores, por haber ayudado en su conversión al Rey Carlos. Se le invocaba contra el miedo, las madres solicitaban su ayuda para los terrores nocturnos y pesadillas de sus hijos y el incubo, por ayudar a una cierva en peligro. Es protector de pobres, tullidos y arqueros, por haber sido herido por una flecha. Es defensor contra las enfermedades del cáncer y la epilepsia, llamada "mal de San Gil".

San Gil Abad: vidriera

Se le consideró uno de los "14 santos auxiliares". Se le representa como anacoreta, con varios atributos: cierva, lirio, flecha clavada en el brazo, dos puertas (regalo del Papa a su monasterio) y un mensaje celeste en una filacteria por haber descubierto un pecado oculto del Rey Carlos y hacérselo confesar.

Se conoce otro San Gil nacido en el Bierzo en el siglo XII. Monje en Carracedo y abad de San Martín de Castañeda. Procurando una mayor perfección, se retiró al priorato de Casaio, en la provincia de Ourense (España), de la diócesis de Astorga. En la soledad de aquellas montañas se santificó y, después de su fallecimiento, las gentes de los alrededores comenzaron a buscar su protección, extendiéndose enseguida la devoción por las tierras de Valdeorras y otros lugares de Galicia. En el año 1746 el papa Benedicto XIV concedió indulgencias a quienes visitasen la capilla de san Gil e hiciesen en ella oración.


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